Deseos Vs. Meta

Reflexión para empezar el 2015.

DESEOS vs. META

Muchos confunden meta y deseo cuando en realidad no son sinónimos sino que incluso -y quizás en la mayoría de los casos y sin nosotros percatarnos- son antónimos y bien destructivos entre sí porque para que uno viva plenamente el otro deberá morir, o al menos, de a poco y en partes.

Los deseos son miles y miles. Uno a cada minuto. Cientos y cientos por día. Ahora deseo un viaje en lancha, hace un rato deseaba volar en aladelta y mañana quizás deseo hacer surf. Los deseos son efímeros y cambiantes, son impulsivos y emocionales.

En cambio la meta es una decisión tomada. Es algo a largo plazo. Es algo trascendente. Los deseos no son trascendentes, la meta sí. Y para cumplir la meta es necesario sacrificar muchísimos deseos, quizás prácticamente todos. Y obviamente los deseos nos dan satisfacción, pero deberemos poner en la balanza meta y deseos porque una satisfacción momentánea podría causarnos una frustración mucho más prolongada en la linea de tiempo.

Esto nos lleva a reconocer la triste y cruel realidad de que no somos `uno´ como siempre pensamos y nos engañamos cada vez que decimos `yo´, sino que somos `muchos´ conviviendo en un solo envase. No tenemos unidad en absoluto y ni siquiera se conocen nuestros `yoes´ internos y menos que menos se ponen de acuerdo. Hoy decimos: ``me acostaré temprano´´ y mañana diremos ``qué linda peli, me colgué toda la noche mirando´´. Hoy diremos ``voy a correr para bajar de peso´´ y mañana diremos ``quiero unos bombones son ricos´´. Un deseo constantemente perjudica a otro. Los bombones arruinan el correr, no son amigos entre sí esos `yoes´, uno anula el trabajo del otro. El `yo diurno´ que quiere volver a la rutina ordenada se pelea con el `yo nocturno´ que quiere vuelo y ocio creativo hasta la madrugada. Uno elimina el deseo del otro, uno destruye al otro. Esto genera angustia. No avanzamos. No entendemos porqué nos gustan tantas cosas opuestas, no entendemos nuestros cambios de decisión. Nos frustramos porque no llegamos nunca a la meta.

La meta implica sacrificar deseos. Sacrificar deseos implica matar `yoes´ que viven adentro nuestro y que se van a defender –porque querrán seguir viviendo, no querrán morir- y se defenderán por supuesto y su excusa será la mentira, esa siempre es su excusa, la mentira del tipo ``un día más y listo´´, cuando venís diciendo eso hace más de 6 meses...

Hacerse adulto significa matar `yoes nuestros´ que no favorecen a la meta por más que sientas cierto deseo y placer por ello.

Hay que definir una meta y para esto es clave el autoconocimiento y cierto conocimiento holístico. Si no hay meta estamos a la deriva de todos los miles de deseos de los diferentes yoes y así avanzamos en zigzag o no avanzamos o incluso retrocedemos. Sería como tener una carreta tirada por 4 caballos. Pero cada caballo tira para un lado distinto. Un caballo tira hacia delante, otro hacia atrás, otro se queda sentado y otro tira en diagonal. Así la carreta no avanza y encima se destartala toda y las fuerzas ceden ante la frustración. La carreta sería nuestro espíritu y los 4 caballos serían 4 de nuestros `yoes´ con diferentes deseos.

Preguntas trascendentales para arrancar el año 2015:

1) ¿Cuál es tu meta? Si no hay meta hay que crearla. Sin meta el trabajo es imposible porque no hay dirección recta, es decir que estamos a la deriva de deseos que afloran todos los días en lineas de zigzag.

2) ¿Qué `yoes nuestros´ hay que matar? ¿Qué `yoes nuestros´ nos dan placer pero sabemos que no sirven para nada y son un gasto de energía, salud o dinero?

Para el análisis propio de cada uno:
3) ¿En qué contextos, bajo qué estados anímicos y con qué personas se disparan esos `yoes´ nefastos que sería bueno eliminar?

Hay trabajo por hacer. 
Bienvenido 2015. 
Esfuerzo chic@s, más esfuerzo.